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[Nos toca apenas]
Nos toca apenas
la fisura del aire
la playa evanescente
la acera fresca.
El retroceso arde
como si el esplendor
no fuera soportable. Dónde
se va la garza en horizonte.
El miedo
cercena la amplitud
detrás de las noticias.
A veces no podemos
sino ir al escondite
ser escondite
mueca
pólvora como huida.
En algún lugar dentro
la garza va
respira
vuelca su intimidad
apenas un poco más allá
de su plumaje.
No pueden retenerse
las olas sobre el agua
la plata de los peces.
El horizonte
tendido
espera y se desdobla
sin olvidar su curva.

Acrobacia
Entre el rastro del gato
y su dibujo
de agilidad
el tornasol de la mañana
se quedó
grabado en la cordillera del aire.
Volvieron un instante
las piruetas
los cinco años
el mundo enorme de la hondura larga
el sigilo
el zarpazo
los escondites del jardín.
De la quietud
a la fuerza pausada
las pupilas azules
me desplazan
al destello feliz.
Sin ruido
un gato cascabel
salta sobre la acera.
Traza un tiempo de luz
al otro lado.
Hondura
Arden casi hasta recobrarse
laderas de la luz ensimismada
un sueño antiguo
reencontrado a veces
en esta suavidad más allá de la cueva.
Las llanuras inmensas hace tiempo
retomaron los hilos contra el aire
y este ir y venir se ha vuelto transparencia
saberme desde aquí
desde este valle espeso
travesía.

[El peligro]
El peligro
no está en quemar
un poco de romero
ni en caer
del escalón sonámbulo.
Atravesar
los conjuros del bosque
cuerpo a cuerpo
palpar el hundimiento
y su pantano
sí que puede rasgar
la piel perfecta del antílope.
Hay un estanque
–vi–
las guirnaldas de la reputación
viven del miedo.
[El juego está)
El juego está
en el dintel del fresco
en los tonos de lluvia
en la acuarela fugándose en sonido
por escaleras de metal hay mar de fondo
desde la instalación y los reflejos
los paseantes ascienden y descienden
el espacio
los ha vuelto habitantes
entre cables que cuelgan
y versos multimedia
el hueco simple
desarma
la incubación del tiempo
quedarse en un lugar
frente a una hilera de ventanas
hechas con tiras de papel.
Un dios gramático detrás
despliega los ardides
nuestro
en el hueco
ocurre el piar
festín austero
en el que un poema
vive dentro de un frasco trasparente
y nos mira pasar.
Marisol del Carmen Salmones Martínez. Poeta. Nació en la Ciudad de México en 1960. Autora de los libros: Al ras de lo posible (México, Monosílabo, 2021); Todavía quedan unos cuantos vacíos (México, Integrarte, 1993); Descuidos de intimidad (México, Ed. de autor, 1990). Ha publicado poesía y ensayo en las revistas Intersticios, Los Universitarios, Primero Sueño y Fuentes Humanísticas (UAM-Azcapotzalco), Literal Magazine, Raíces a una voz, Antología literaria FILIT 2023 y otros medios. Licenciatura en Ciencias Humanas, CUIH. Especialización en Literatura Mexicana del siglo XX, UAM-Azcapotzalco. Máster en Escritura Creativa, Universidad de Salamanca, España. Fue profesora de literatura en Preparatorias de la UNAM y en el Bachillerato Internacional por más de veinte años.

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