Augusto Monterroso (1921 – 2021)

En el centenario del natalicio del escritor Augusto Monterroso, Zorra de Papel le hace un sentido homenaje por considerarlo una de la voces de la narrativa latinoamericana de gran resonancia y repercusión literaria a nivel internacional; una de las voces imprescindibles de la narrativa en lengua española.

Gabriel Zaid | Preguntas fabulosas

Augusto Monterroso |Respuestas realistas (sic)

En lo demás es silencio. Augusto Monterroso hace como que reúne la vida y la obra de Eduardo Torres. En Viaje al centro de la fábula (UNAM 1981). Eduardo Torres hace como que reúne ocho entrevistas y un estudio profundo sobre Monterroso. Estás nuevas fábulas serían perfectas si el fabulador no exagerara con preguntas como éstas:

¿Qué opinas  de la era tecnológica?

¿podrá el hombre sobrevivir en ella?

Escribir ¿no es siempre una tragedia?

¿cómo aprende sintaxis, cómo descubre libros, cómo obtiene un estilo propio?

¿Qué puede decirnos sobre el auge de cierta literatura en América latina?

¿Usted escribe para las élites?

¿Cuál es tu versión de la conquista de América indígena y de los resultados?

¿Podrías decir una frase típica de Monterroso?

¿Qué opinas del compromiso?

¿Cómo se produce en tu prosa el fenómeno fonético?

En la época en que vivimos ¿Cuál es la función que cumple, o que sigue cumpliendo, lo que llamamos Literatura?

¿Es usted maniqueo?

¿La vanidad y el egoísmo  podrán ser modificados con un cambio de sistema y cuál podrá ser ese sistema?

Lo mejor de todo es la entrevista más breve del mundo, puesta como epígrafe:

-Do you?

-Very.

Respuestas realistas

Augusto Monterroso

Gabriel Zaid, en un artículo titulado “Preguntas fabulosas”, dice que las entrevistas que aparecen en mi libro Viajes al centro de la fábula serían perfectas si el fabulador no exagerara con determinadas preguntas.

Como no faltará algún ocioso que recordando el dictum de Oscar Wilde piense que si bien no hay preguntas indiscretas las respuestas si podrían haberlo sido, indico a continuación cuales fueron éstas:

Pregunta: ¿Qué opinas de la era tecnológica? ¿Podrá el hombre sobrevivir en ella?

Respuesta: Creo que no sólo podrá sobrevivir sino que ha sobrevivido siempre e incluso que el hombre jamás se hubiera inventado a sí mismo sin instrumentos. Sus parientes se deben haber retirado unos cuantos metros cuando el primer hombre inventó el fuego.

Escribir, ¿no es siempre una tragedia?

No sé si siempre, o sólo algunas veces o únicamente nunca. Depende de tantas cosas. Y la pregunta podría hacerse respecto de cualquier actividad de tipo creativo, no “necesaria” y, por ende, la mayoría de las veces de origen neurótico. Si uno escribe para ganar dinero y porque escribir le gusta y un buen día decide retirarse para ganar más dinero en otra cosa o por aburrimiento, como en el caso de Shakespeare, escribir no es nada trágico, aunque uno escriba tragedias; si uno se gana la vida desempeñando empleos o cargos que no le gustan y que incluso no le dan ni para sostener medianamente a su familia, y aparte de eso escribe con la vaga idea de ganarse unos pesos pero en lo fundamental para divertirse, divertir a sus amigos, y de paso lograr un poco de fama para molestar a los enemigos, y uno finalmente consigue algo de esto, escribir no sólo es una tragedia sino una alegría y un gran consuelo en la desgracia, como le ocurrió a Cervantes. Tengo la impresión de que en ambos casos los fines fueron secundarios ante la magnitud de lo logrado, pero que ninguno de esos autores consideró trágico su oficio.

¿Cómo aprende sintaxis, cómo descubre libros, cómo obtiene un estilo propio?

Efectivamente la enseñanza de la literatura en las universidades no significa, espero, que con ello se pretenda hacer escritores. Al escritor lo hace sus conflictos internos y externos, sus miedos, sus ilusiones, el placer, el sufrimiento, las largas enfermedades, el amor, los rechazos, la pobreza,  el fracaso, el dinero, la ausencia, sus posiciones ante el bien y el mal, la justicia y la injusticia; la vida, en fin. Y determinada sensibilidad para responder a todo eso. Cada una de estas cosas exige su propia sintaxis y hasta tal vez su propia prosodia; el buen escritor sabe siempre dónde encontrarlas.

¿Qué puede decirnos sobre el auge de cierta literatura en América Latina?

Siempre ha habido un mínimo importante de buena literatura en América latina y bastante basura, quizá en la misma proporción que en nuestros días. Lo que en realidad es nuevo es el auge de los lectores y de los compradores de libros. La literatura de Borges existe desde hace cuarenta años, pero a mucha gente le da la impresión de que Borges acabara de lanzarse  a escribir; Julio Torri era un lujo mexicano que muy pocos gozaron y siguen sin gozar; el uruguayo Onetti publicó sus primeros libros desde hace treinta años, pero antes carecía de compradores y sigue careciendo de todos los lectores que merece: Onetti es grande, inmenso; Neruda comenzó a transformar el lenguaje poético en español desde 1925; para no hablar de los ya desaparecidos, como el peruano Vallejo o el argentino Lugones; no hay ahora más o mejores escritores en Hispanoamérica que los que han habido siempre: hay más medios publicitarios, hay más y mejores lectores, y los libros, por fin, se volvieron mercancía para bien o para mal. Otro buen síntoma es que los escritores comienzan a ser respetados; antes se les despreciaba tanto que por lo general se le hacía embajadores o algo por el estilo; ahora se les deja simplemente escribir o se les persigue. Ya es algo.

¿Usted escribe para élites?

Escribo para cualquiera que sepa leer.

¿Cúal es tu versión de la conquista de América indígena y de los resultados?

Los resultados de la conquista todavía están por verse. Basta observar la miseria en que viven nuestros indígenas para darse cuenta de que la conquista no ha ni siquiera empezado. Ya se sabe que los conquistadores griegos conquistaron en realidad a sus conquistadores romanos. Nosotros todavía no hemos sido lo suficientemente listos como para conquistar a los españoles.

¿Podrías decir una frase “típica” de Monterroso?

No creo.

¿Qué opinas del compromiso?

Aparte de sus compromisos políticos, familiares, laborales, sociales, deportivos o culinarios el único compromiso del escritor es el de no publicar cosas mal hechas.

¿Cómo se produce en tu prosa el fenómeno fonético?

Uno llega con el tiempo ha adquirir un ritmo y una cadencia propios, aunque por lo general el ritmo y las cadencias son ya los del idioma hablado. El trabajo cuando se escribe consiste en adaptar esa respiración hablada, lo que por cierto no es fácil porque se necesita tener oído, aparte de que si uno se descuida puede llegar a adquirir el vicio de escribir en prosa “rítmica”. De la misma manera se adquiere el sentido de la entonación. El oído da también el buen sentido del uso de las vocales, que es el del lenguaje común y corriente (o sea el más difícil de escribir). Pero todas estás cosas tienen un valor relativo. Lo importante sigue siendo lo que se dice. Todas tus vocales y comitas se van al diablo cuando pasas a otro idioma, y esto no importa si en el tuyo has dicho algo.

¿En la época en que vivimos, ¿Cuál es la función que cumple, o que sigue cumpliendo, lo que llamamos la Literatura?

Ocupar la mente. Manejar el mundo de la imaginación. Alimentar esta necesidad inherente a todo ser humano. Expresar lo que otros no pueden expresar. Hacer ver a otros lo que no han  sido capaces de ver, por distracción,  por pereza o por miedo. En ésta y en todas las épocas. Para la literatura no hay épocas sino seres humanos en conflicto consigo mismos o con los demás.  Perdóneme si parezco enfático. Lo único que quiero en realidad es salir pronto de esta pregunta.

¿Es usted maniqueo?

Naturalmente. Como todo el mundo. Me siento enormemente atraído por el Mal, pero siempre me dejo vencer por el bien.

¿La vanidad y el egoísmo podrán ser modificados con un cambio de sistema y cuál podría ser este sistema?

La vanidad y el egoísmo son cosas tan personales que no creo que vaya haber nunca  un sistema que pueda modificarlos. El egoísmo quizá pueda atenuarse en una sociedad más justa o más orientada al bien común. Por lo que se refiere a la vanidad, creo que más buena que mala. Tal vez las más grandes cosas que ha realizado el hombre han sido hechas por la vanidad.

Vida aleve, revista Vuelta número 57, agosto de 1981.

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