La invención del miedo o el enemigo permanente.

 

Por Humberto Acevedo.

Grisha Bruskin nos enfrenta al enemigo de la vida real y al enemigo existencial.

Millones de personas en el mundo inician el día informándose por la tele de la lucha que libran los buenos contra los malos y al enterarse de que el avance contra los delincuentes sigue triunfalmente se sienten aliviados de saber que los enemigos son cada vez menos. Los días transcurren con sigilo y cautela en las ciudades del mundo por que la persona que va sentada en el metro junto a nosotros puede ser un enemigo.

Así las cosas, el mundo moderno está lleno de calamidades climáticas, desventuras y peligrosas pandemias que afligen a la humanidad, amenazas de una guerra nuclear y no dudo que el mundo antiguo haya sido igual o peor. La amarga cosecha de la modernidad neoliberal ha acrecentado los riesgos en las metrópolis y de tiempo en tiempo escuchamos cuando se anuncian los estados de alerta contra actos terroristas en New York, París o Londres, por que los aviones F-18 Super Hornets bombardean las posiciones militares de los grupos yihadistas del estado Islámico, y los cohetes clase M-75 son lanzados por el grupo Hamás contra ciudades israelitas; se prende la mecha de la seguridad mundial, ya sea por motivos de fundamentalismo religioso o porque la poderosa maquinaria militar más poderosa de la humanidad, los Estados Unidos,  quiere poner a circular con más ímpetu los activos de su industria militar en la bolsa de valores.

¿Cómo hacer para encarcelar esta maligna amenaza de los enemigos? La convivencia social  es cada vez más quebradiza y aunque todos tenemos la tentación de buscar respuestas, sabemos que la prodigiosa invención política de la democracia es insuficiente por que hay un enemigo mucho más peligroso que no se encuentra en este dibujo de sociedad masificada, es un enemigo que surge en la soledad de nuestros pensamientos como un antiquísimo prototipo de símbolo pernicioso y que desde los albores de la humanidad hemos ido adoptando y se ha ido adaptando al inconsciente colectivo. Es un enemigo que vive en las profundidades de nuestra existencia, conoce muy bien nuestros deseos y se desliza hábilmente en la corriente irrefrenable de nuestros miedos, ese designio del cual pasamos huyendo toda la vida, lo llamamos: muerte.

La razón por la cual hablo de enemigos reales y existenciales es por que en la obra del artista plástico ruso-estadounidense Grisha Brunskin, encontramos los conflictos fantasmales de los enemigos reales y de los que están escondidos en la mentalidad de la supervivencia. Bruskin reconoce los signos de esta agonía humana a través de situaciones que se mueven entre la tragedia y la ironía para recordarnos al enemigo en todas sus expresiones: el enemigo del subconsciente, el enemigo de la calle, el otro como enemigo, uno mismo como enemigo, de tal suerte, que el difícil equilibro de la vida se ve alterado y provoca incertidumbre y muchas interrogantes con respecto de los procesos civilizatorios; y que algunos intelectuales como Leszek Kolakowsky defienden, diciendo que la gran fortaleza de la civilización occidental está en su capacidad autocritica: ...las reservas morales, económicas y espirituales de occidente son lo suficientemente vigorosas como para persistir al acoso de la barbarie. (1)

Grisha Bruskin, sabe que el enemigo de la vida real hace heridas físicas y ampolladuras psicológicas, pero el concepto enemigo, como una acepción antropológica y etnológica está en constante cambio y transforma nuestra visión del mundo hacia una cancerosa corrupción de la urbanidad.

Bruskin, es un artistas conceptual ruso-estadounidense que presume su admirable memoria prenatal: cierro los ojos y de inmediato recuerdo mi vida en el vientre de mi madre.(2) escribe poemas, cuentos, novelas, es actor de cine y el artista trabaja pintura, grabado y escultura. A pesar de las prohibiciones en la extinta Unión Soviética, Bruskin aprendió hebreo, el Talmud y la Cábala y en muchos de sus trabajos utiliza textos Jasídicos como fondo de sus pinturas, y sus grandes influencias son los franceses: Cezanne, Rouault, Soutine, Matisse, le gusta mucho el arte renacentista, especialmente Pieter Brueghel el Viejo. En su extensa trayectoria se encuentran las obras: Alefbet (1984), una colección de tapices elaborados en colaboración con artesanos rusos, que contiene 160 personajes mitológicos hilvanados por temas bíblicos, cabalísticos y folklóricos, y Léxico Fundamental (1987), obra que examina el proceso de decadencia del imperio soviético en la perspectiva de las promesas del antiguo testamento, del ocaso y caída de los imperios, pero al mismo tiempo se basa en la decadencia estética del sistema totalitario, más aún, el despropósito de erradicar la estética de la libertad. En la obra de Bruskin se pueden observar diferentes corrientes tales como: el arte conceptual, el Sots Art and Post (3) y el Pop Art.

El artista plástico, icono de la Glásnost, explora en sus instalaciones imágenes míticas que urden símbolos socialistas y judaístas. Bruskin, espera que a través de la abstracción de un universo de signos quede claro que hay muchos sistemas de explicar el mundo y que son irreconciliables, de esta manera su trabajo artístico es también un camino hacia la auto-afirmación y la seguridad en sí mismo, así como el intento de digerir las experiencias dolorosas que vivió por más de cuarenta años en la dictadura stalinista.

Grisha Bruskin, seudónimo de Grigory Davidovich Bruskin, nació en Moscú en 1945 y vivió la época totalitaria de la Unión Soviética cuando el terror de la KGB controlaba los sueños disidentes y partidarios, nadie pensaba en la caída del muro y el comunismo soviético era poderosamente invencible. Bruskin fue un artista desconocido y rompió el anonimato con su participación en la subasta de Sotheby en Moscú en 1987, en la que presentó una colección de platos de porcelana ornamentados con figuras míticas soviéticas y judías y a lo largo del borde de los platos diferentes leyendas escritas en letras de oro criticando de manera irónica el régimen comunista, una de esas leyendas fue un fragmento del monólogo de Pavel Korchangin, instando a la vida sacrificada en nombre de la felicidad de la humanidad. Esta fue la primera obra post-stalinista que conoció el mundo occidental y sin lugar a duda esta puja de arte fue un parteaguas en la vida de los artistas rusos. Bruskin pasó exitosamente a ser un artista mundialmente reconocido y una semana después de la subasta viajaría a lo estados Unidos donde reside actualmente.

A Treinta y cuatro años de distancia de la histórica subasta, la primera y única subasta de Sotheby’s de la Unión Soviética en 1988  recuerdo varias anécdotas, una de ellas fue que el lote más caro fue el cuadro Line (1920) de Alexander Rodchenko, que se vendió por 330.000 libras esterlinas. Le siguió Fundamental Lexicon (1986) de Grisha Bruskin, subastado por 242.000 libras esterlinas. Uno de los aspirantes a la pintura de Bruskin no fue otro que Sir Elton John, cuyo agente estuvo presente en la venta. Sin embargo, el cantante finalmente terminó comprando Landscape de Svetlana Kopystianskaya y  Restored Painting No 5 (1987) de Igor Kopystiansky (1987) por £ 44,000 cada una. David Bowie compró una pintura restaurada (n. ° 7; 1987).

 La subasta fue un punto de inflexión en la historia del arte soviético y tuvo lugar en el edificio Sovincentre de Moscú (más conocido hoy como el Centro de Comercio Internacional), catalogó 119 lotes, incluidas obras de artistas disidentes. Durante varios días, los hombres más ricos y famosos del occidente capitalista se pasearon por la capital soviética, pero la subasta también desató inconformidades revelando que los precios del mercado del arte no se corresponden con las ideas establecidas sobre el valor simbólico de las obras de arte.

 

La subasta fue organizada por Simon de Pury, un legendario subastador y curador de la Colección Thyssen-Bornemisza. A pesar del éxito de la subasta (sin mencionar una millonaria ganancia de 2,085 millones para Sotherby’s), no todos los artistas estaban contentos con el evento. Muchos estaban decepcionados de ver como sus búsquedas artísticas y creativas chocaban con un mercado del arte que priorizaba el dinero. Después de la venta, el grupo de arte World Champions, dirigido por Sergey Shutov y Gor Chakhal, organizó una acción llamada Anti-Sotheby’s y organizaron varias protestas. En el 2014, Bruskin gana el premio de arte contemporáneo: Vassili Kandinsky con la instalación poli-escultórica Tiempo Ch, un premio que se fundó en el año 2007 patrocinado por Deutsche Bank AG y la Fundación Cultural Arte Chronika con el propósito de difundir el arte contemporáneo ruso en el mundo. Bruskin nos muestra una vez más, como ya lo hizo en las instalaciones Tiempo W y Hora H(4) el mito del enemigo, el análisis de Bruskin parte del espejismo de modernidad que lo enorgullece todo y en una plataforma creativa abarca al santo guerrero de la patria mitificado en la heroicidad, el individuo justiciero, el defensor de la humanidad; todas estas alusiones y paralelismo culturales surgen de las imágenes que Bruskin guarda desde su infancia y recuerda por los carteles soviéticos de defensa civil pegados en las paredes de su escuela, proclamando enemigos por todas partes.

En las instalaciones de Bruskin, cada figura, cada cuerpo, cada gesto es enfático y deliberadamente humillante, sus esculturas de bronce pintadas de blanco en un tamaño de 46 x 61 x 29 cm. son figuras acromáticas en las que el artista apunta, que no es la vida moderna la que pide nuevas reflexiones, sino que son las nuevas reflexiones las que introducen nuevas temáticas. Cien esculturas retratan los miedos típicos de la humanidad, y como artista conceptual inventa escenas absurdas cargadas de significados misteriosos: personas ciegas vagando con bolsas y maletas, escolares asesinos, criminales con máscaras anti-gases apuntando su pistola en la frente de alguien, ratas monstruosas; criaturas míticas que se convierten en personajes descabellados y fantasmales. En las instalaciones de Bruskin, las paredes están pintadas de negro con citas y poemas del artista, una pantalla reproduce un video con ampliaciones de objetos domésticos y una voz en off emite sonidos absurdos.

El espectador se enfrenta a un dilema: aceptar las reglas del artista y sumergirse en un estado de emergencia, o simplemente mirar las esculturas tratando de entender el discurso de la propuesta de arte contemporáneo de Grisha Bruskin.

Uno de sus proyectos más importantes es la Colección del Arqueólogo, en la que explora como nacen las mitologías culturales, históricas e ideológicas; observa como surgen, se empoderan y luego caen. Este nuevo trabajo es una excavación arqueológica que descubre una civilización soviética sanguinaria, cerrada y desconocida para muchos.  La Unión Soviética se derrumbó como un castillo de naipes en 1991 escribe Grisha Bruskin en su libro: El imperfecto tiempo transcurrido. (5)

Su obra se encuentra en la Galería Meyerovich de San Francisco, California y Grisha Bruskin es ampliamente reconocida por una obra que involucra profundamente la filosofía, la historia y la religión.

Notas

1. Lezek Kolakowski entrevistado por Enrique Krauze: “la Noche del marxismo”. Revista mensual Vuelta número 101/ año IX/ abril 1985.

2. «Yo no creo en la incredulidad”, Grisha Bruskin  entrevistado por Olga Tsipenyuk. Seagull Magazine,  febrero 2001.

3. Actión, Art, History. Engagements whit Arthur C. Danto, Edited by Daniel Herwitz / Michael Kelly

4. Grisha Bruskin: Life Is Everywhere Hardcover – February 2, 2002. amazon.com

5. Dmitry Prigov. Dmitry Prigov. El imperfecto tiempo transcurrido. Revista «Banner» №  2 , 2002.

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